IMPRESIONISMO
Acuñado por el critico Louis Leroy en su artículo a modo de irónico diálogo titulado “Exposición de los impresionistas”(publicado a 25/04/1874) como denominación despectiva para la muestra inaugurada en el taller del fotógrafo Nadar 10 días antes (duró 1 mes). Leroy consideró la exposición como “atentatoria contra las buenas costumbres artísticas, contra el culto a la forma y el respeto a los maestros”, y se ensañó con la obra de Monet titulada “Impression, soleil levant”: “Al contemplar la obra pensé que mis anteojos estaban sucios, ¿qué representa esta tela?..., el cuadro no tenía derecho ni revés ..., ¡Impresión!, desde luego produce impresión..., el papel pintado en estado embrionario está más hecho que esta marina.”
Asumido por el grupo en su 3ª exposición (1877), durante el curso de la cual se publica el periódico “L'Impressioniste, journal d'art” en el cual Rivière y Renoir escribían intentando justificar las búsquedas del grupo con elementos teóricos aún algo pobres.
El término:
Pintura al aire libre (pleinairisme): los paisajistas clásicos franceses (Nicolas Poussin y Claude Lorraine) y holandeses ya tomaban así sus apuntes, aunque luego terminaban en el estudio las obras. A principios del s.XIX los ingleses Turner y Constable continúan esta observación del natural, con mayor preocupacion por la atmósfera y la luz, y más tarde los franceses de la Escuela de Barbizon (Corot, Theódore Rousseau, Millet, Daubigny, y Courbet) descubrirán las mismas sensaciones. Estos pintores serán los primeros en realizar cuadros de gran formato al aire libre (gracias a la aparición de los tubos de estaño para conservar el óleo) y considerarlos como obras “acabadas” (Daubigny), además de iniciar a Monet y Pissarro en el plenairisme. Ellos, a su vez, organizarán expediciones de pintores en dos grupos:
el paisajista burgués de Monet (Renoir, Sisley, Bazille, Caillebotte y a veces Manet): al bosque de Fontainebleau, la costa de Normandía y las orillas del Sena; donde retratan paisajes en los cuales aparece el ocio burgués junto al agua, en un jardín...
el rural de Pissarro (con Cezanne y Gauguin entre otros): a Pontoise y Eragny; con atención a las escenas campesinas propias de la vida tradicional de pueblos y aldeas.
Representaciones de la vida moderna: en el nuevo París del barón Haussman (plan urbanístico de Napoleón III, en el ¾ del siglo), las agudas ilustraciones de Constantin Guys sobre la sociedad parisina inspiran el ensayo de Budelaire “Le peintre de la vie moderne”(1860). En él propugna la revolución temática en el arte, influyendo a su amigo Manet y al resto del grupo en la sustitución de las escenas históricas y mitológicas, propias del academicismo, por la representación de pasajes de la vida contemporánea (sobre todo de la burguesía). Así, las obras impresionistas retratarán:
- distintos puntos de vista sobre la ciudad y el ocio (calles, interiores, la ópera, los teatros, cafés-concierto, circos, hipódromos, burdeles...)
- el ferrocarril y las 6 estaciones que había en París. La Gare Saint-Lazare fue especial para el grupo, por su ubicación en el distrito de Batignoles, hasta el punto de ser motivo principal de la 3ª exposición impresionista. Se trata de la metáfora de la velocidad, los tiempos modernos y los avances tecnológicos.
- La vida íntima en el hogar: sobre todo para las mujeres pintoras (Berthe Morisot, Mary Cassat y Marie Bracquemond) que reflejaban su entorno.
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